Estrategias y conflictos en la práctica curatorial. Por: Latitudes

Jornadas ‘PRODUCIR, EXPONER, INTERPRETAR

Estrategias y conflictos en la práctica curatorial

Matadero, Madrid, 25–27 Septiembre 2009

Presentación de Latitudes (Max Andrews & Mariana Cánepa Luna)

1. Introducción

Dividiremos nuestra presentación en tres partes. Primero hablaré introduciendo un poco nuestro trabajo, a continuación Max presentará v modelos extraídos de personajes de la cultura popular que de algún modo podrían ilustrar la relación artista-comisario y después presentaré tres proyectos en los que hemos trabajado recientemente, esperando que posteriormente haya tiempo para una ronda de preguntas suculentas.

Latitudes es una oficina en la que dos curadores, aquí presentes, trabajamos de modo independiente desde Abril 2005. Con lo de independiente quiero decir que no recibimos ningún apoyo financiero exterior para costear nuestros gastos, sino que todo lo que ganamos en nuestros proyectos se invierte íntegramente en costear desde la tinta para la impresora a viajes a bienales glamurosas o pagarle en alquiler al casero. Desde hace más de 4 años nos dedicamos exclusivamente a nuestra práctica curatorial, decidimos dejar nuestros respectivos trabajos institucionales en Londres (Max trabajaba en la Tate y yo en la Serpentine Gallery) y nos lanzamos a trabajar a tiempo completo en nuestro proyecto, lo que significó adoptar un ritmo de trabajo un tanto frenético para poder sobrevivir económicamente, el no tener horarios, ni nómina a fin de mes, ni 14 pagas. Tanto Max como yo realizamos lo que en inglés se denomina multi-tasking, o sea hacer un poco de todo: somos el comité asesor de Latitudes, y también nuestros propios becarios. Economía de supervivencia.

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Para la presentación de hoy se nos preguntaba: ¿Cuál es la relación entre el comisario y el artista?, ¿Qué conflictos pone de relieve?, ¿Qué código deontológico debe seguir el comisario a la hora de trabajar con un artista?, ¿Es el comisario un promotor de artistas? La respuesta a todas es: ‘depende’. Depende de las condicionantes que el proyecto presente, del carácter del artista y la del comisario, depende de muchos dependes, empezando por si el artista está vivo o no. Existen diversos perfiles de artistas, y de igual modo ser ‘comisario’ implica encontrar el equilibro entre una multitud de virtudes y pecados. En nuestro caso nos hemos especializado, en su mayoría, en la producción de obra nueva, ya sea en contexto público o privado.

Sonará obvio, pero creemos que es importante recalcar que trabajamos con artistas cuya obra nos gusta, en la que creemos. En ese sentido sí seríamos promotores del artista, de sus ideas y proyectos y generamos un proceso creativo con y no para el artista, lejos de los intereses comerciales que una galería puede tener. No vemos nuestra labor como un servicio para el artista o como su agente, ni consideramos que le hacemos un favor por incluirle en algun proyecto sino que junto con él/ella/ellos iniciamos un proceso de colaboración, una relación profesional de seres profesionales en un ambiente profesional. Nuestra parte de trabajo implica iniciar y fomentar ese diálogo, negociar entre las varias partes implicadas (por una parte el artista y quien ponga los fondos para producir al obra, etc.), defender las ideas que el/la/los artistas quieren producir, representar sus intereses y encontrar el modo de llevarlos a cabo de la mejor manera posible. A otro nivel implica comprender ideas abstractas (por ejemplo, la propuesta de un artista) y traducirla a la realidad más pragmática de la producción artística (¿cómo y dónde se podrá producir y cuánto costará producirla?) y posteriormente presentarla a quien pone el dinero para obtener luz verde (sea un museo, galerista o institución), y eventualmente pensar en su presentación pública.

En el contexto de la creación de nuevos encargos públicos en el que existen múltiples partes interesadas, la relación entre el curador y el artista implica una especie de dualidad, una estrecha cooperación. A continuación reflexionaremos sobre esta relación en un sentido estructural y simbólico mediante tres analogías algo imperfectas relacionadas con personajes de la cultura popular y relacionados con la ley y la justicia. Al igual que la relación entre el analista y el paciente, estas analogías presentan sistemas contradictorios que intentan dar sentido, o crear conocimiento.

El uso de la palabra ‘comisario’ en español equivalente al curator en inglés (aunque en ambos casos sus raíces latinas sugieren ‘confiar’ o ‘al cuidado de’, respectivamente) no sólo presenta una confusión con la función del comisionado (commissioner) como proveedor de la fuente de financiación y acogida del proyecto, sino que también sugiere una serie de funciones autoritarias o de reglamentación que no se sienten cómodas con la práctica de la curadoría de arte contemporáneo.

2. Primera analogía: Gordon y Batman

lat2No obstante, la primera analogía que presentaremos cuenta con un comisario real, aunque en ficción: el comisario de policía Gordon en Gotham City. En su contínua lucha contra la delincuencia en la ciudad, el comisario Gordon tiene línea directa con el superhéroe Batman. A raíz de la utilización de la ‘Bat-signal’ o la hotline directa con la cueva, los códigos convencionales y estrategias de aplicación de la ley se alianzan a los poderes de Batman. En las historietas originales de Batman de los sesenta, Gordon confía plenamente en Batman y de hecho depende de él, y al hacerlo reconoce tácitamente sus propias deficiencias. Cuando la relación evoluciona a un sistema más moderno, un perfil más psicológico, Gordon frecuentemente duda y cuestiona las bases de su relación y específicamente el uso de métodos al margen de la ley. Sin embargo, debido a las respectivas habilidades y responsabilidades de Gordon y Batman – y al compartir el mismo objetivo en la lucha contra la delincuencia – ambos necesitan la ayuda del otro y la alianza se caracteriza por el respeto mútuo, la admiración e incluso la amistad.

3. Robert De Niro y Al Pacino en ‘Heat’

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Otro Gordon – esta vez uno verdadero, el artista Douglas Gordon – nos lleva a la siguiente analogía profana. En el libro de 1993 titulado Kidnapping, Douglas Gordon y el curador belga Jan Debbaut, entonces Director del Van Abbemuseum en Eindhoven, debaten sobre la relación entre el artista y el curador como una situación de completo antagonismo, un juego marcado por capturas y repetidas evasiones. El artista ‘fuera de la ley’ contínuamente trata de escapar de la institucionalización o de los límites de la exposición, mientras que el curador trata de aprehender y fijar estas tendencias en un formato manejable. La película de acción Heat dirigida por Michael Mann en mil novecientos noventa y cinco, protagonizada por Robert De Niro y Al Pacino se convierte en el arquetipo de modelo estructural, mientras que, de forma conveniente y, por supuesto, no sin ironía, caracterizando tanto artista y curador como figuras heroicas imposiblemente cool. De Niro interpreta a Neil McCauley, un ladrón profesional, y Al Pacino caracteriza al teniente Vincent Hanna, un veterano detective de homicidios. A través de una trama de robos, tiroteos y traiciones, McCauley y Hanna juegan al gato y el ratón en Los Ángeles. En una escena crucial Hanna deliberadamente intercepta McCauley y en lugar de tratar de eliminar o capturarlo in fraganti, mantienen una tensa discusión en una cafetería. Cada hombre pone de manifiesto las tensiones y los efectos personales de sus respectivas y contrastantes carreras y establecen un nivel de respeto profesional mútuo y de comprensión personal. La trama continúa hasta su desenlace obedeciendo lo previamente establecido de mútuo acuerdo: una convenida persecución y fuga, un acto de doble juego, a sabiendas que cada uno realiza su papel de acuerdo con el impulso del momento.

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En ambas situaciones, la de Batman o la de Heat, no existen ‘códigos de conducta’ formales, sino que las normas de participación se establecen caso por caso a través de una compleja y ‘callada’ red de responsabilidades, deudas simbólicas e intereses. Tanto los personajes de Batman o la moderna narrativa de Heat deben mucho a las novelas policíacas de la década de los 30 (el género hardboiled, ‘huevo duro’ en inglés) de Raymond Chandler o Dashiell Hammett, por ejemplo. En la publicación Looking Awry: Una Introducción de Jacques Lacan a través de la cultura popular de mil novecientos noventa y uno, el autor Slavoj Zizek hace una distinción analítica entre el ‘detective clásico’ , como Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle o Hercule Poirot de Agatha Christie, y el detective duro (arquetipos de Philip Marlowe o Sam Spade). Del mismo modo, podemos trasladar dicha clasificación en la práctica curatorial: de un lado existe el curador como proveedor institucional de explicaciones y argumentos ‘racionales’ – tal vez en consonancia con el modelo histórico de arte jerárquico caracterizado por el conocido diagrama de Alfred Barr – y por otra parte, el curador como un ‘agente independiente’ que está involucrado ética y personalmente en una trama de persecución y captura, donde se entrecruzan eventos en los que participan artistas, quien finanza el proyecto, etc.

3.  ‘El Caso Paradine’ de Alfred Hitchcock

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En el drama de 1947 de Alfred Hitchcock, El Caso Paradine, Gregory Peck caracteriza a Anthony Keane, un abogado inglés que se enamora de una mujer enigmática (la Sra. Paradine), que defiende en los tribunales acusada de haber envenenado a su marido. En esta tercera analogía la función de Keane como abogado implicado y comprometido apunta a dos movimientos claves en el ‘contrato’ curatorial, con paralelos en el proceso jurídico: el solicitar (soliciting) y el de abogar (advocating). Solicitar fundamentalmente implica la búsqueda para obtener algo de alguien. En términos jurídicos el papel del abogado-solicitor (lo que en España viene a ser un notario) implica reunir y formalizar hechos y documentos relevantes a un caso. En términos curatoriales, solicitar se refiere más directamente a la invitación del artista a elaborar una propuesta con el fin de hacer una oferta en un contexto espacio-temporal determinado. Sin embargo, como bien podemos adivinar a partir de las analogías expuestas anteriormente, dicho proceso va más allá de una sencilla solicitud, sino que abarca la dialéctica de la duda, una necesidad recíproca y una confabulación tácita. Es interesante, aunque algo desafortunado, observar que el uso del verbo intransitivo para solicitar en inglés, se aplica a la oferta de los servicios de prostitución.

Abogar-advocate, por el contrario, es la función de la persona que representa al acusado en cuestiones jurídicas, por lo general en la corte – un defensor equivalente a un barrister, un counsel o un attorney en inglés. Basándose en la información obtenida a través de la solicitación, abogar supone la construcción de un relato en nombre del cliente para argumentar a su favor en público. En otras palabras: hablar y escribir en nombre de un artista y sobre su obra o propuesta, presentar y persuadir de una manera convincente, mientras que también se influye en las expectativas acerca de lo que puede y no puede llevarse a cabo. En el caso de Anthony Keane, sus funciones legales son trágicamente arrastradas por los impulsos personales.

El caso del defectuoso abogado-defensor y su seductora cliente, ilustran la fórmula del detective duro y el ladrón profesional, o el comisario de policía en conflicto y el poderoso superhéroe. En un universo ficticio y simbólico podríamos ilustrar la relación co-dependiente entre el artista y el curador con alguna de estas tres analogías, que van desde el orden al desenfreno, desde la libertad creativa a la responsabilidad profesional. Parafraseando la famosa frase de Bill Shankly, manager de fútbol “Algunas personas piensan que el arte es una cuestión de vida o muerte. Le aseguro que es mucho más grave que eso”.

4. Primer caso de estudio: ‘LA CRESTA DE UNA OLA’ proyecto de Lawrence Weiner, Fundació Suñol, Barcelona, 9 Oct–15 Nov 2008

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Nuestra colaboración con el artista conceptual norteamericano Lawrence Weiner empezó con una visita a su estudio en 2006, cuando se cumplían 10 años de su (para muchos desconocida) pieza en Avinguda Mistral en Barcelona. Hablamos del lamentable estado de la pieza (cubierta de pan mojado, caca de paloma y barro) y de las múltiples dificultades que supone trabajar en el espacio público y fue así como le invitamos a desarrollar un proyecto en respuesta a su propia escultura.

Para los que no conozcan la obra de Lawrence, él se describe como un ‘escultor cuyo medio es el lenguaje’. Su obra se presenta mediante ‘statements’ (declaraciones) que describen gestos esculturales, ideas o acciones que usualmente se articulan en letras mayúsculas impresas sobre pared, pero que también se han manifestado en soportes tan variados como libros, música, camisetas, tatoos, tapas de alcantarillas y posters, por ejemplo.

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Lawrence propuso hacer una pieza en homenaje Barcelona, a su crónica mercantil y marítima, sin olvidar la tradición ecuestre y comercial de materiales tales como el algodón o el hierro, que han sido legado de los árabes. Lawrence estaba especialmente interesado en homenajear las tertúlias que tienen lugar en granjas, bares y cafés tradicionales que están desapareciendo y siendo reemplazados por Starbucks o Café di Francesco y en cuestionar qué constituye o define hoy una escultura pública. Al mes nos envió su propuesta: imprimir sobres de azúcar con el siguiente ‘statement’ UN PAÑO DE ALGODÓN ENVUELTO ALREDEDOR DE UNA HERRADURA DE HIERRO LANZADO CONTRA LA CRESTA DE UNA OLA, que deberían ser impresos en castellano, catalán e inglés. El problema que se nos presentó era cómo producirlo, cómo distribuirlo, presentarlo y cómo traer a Lawrence a Barcelona. Hicimos números, miramos nuestros ahorros, y no hubo química. Los siguientes dos años fueron un periplo de conversaciones, solicitudes de presupuestos que acabaron en la basura y finalmente la recién inaugurada Fundació Suñol se animó a incluir el proyecto en su programación 2008–9  lo cual nos permitió, primero, respirar hondo y, segundo, ‘expandir’ el proyecto con una exposición en su espacio Nivell Zero y una pequeña publicación-folleto. Lawrence fue muy paciente y en todo momento supo esperar, apoyar y colaborar para encontrar la mejor manera de presentar el proyecto.

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Finalmente el proyecto se estructuró en cuatro partes – como una escultura efímera, una instalación, una pieza musical y una acción. Hace un año exactamente, coincidiendo con las fiestas de la Mercè, la patrona de Barcelona, se distribuyó la escultura efímera de manera gratuita y sin publicidad alguna en 70 emblemáticos bares, restaurantes y cafés de Barcelona. Esta escultura pública consistía en 300,000 sobres de azúcar impresos en tres idiomas con la llamativa y reconocible tipografía de la declaración (statement) UN PAÑO DE ALGODÓN ENVUELTO … , acompañados de un emblema en forma de diagrama que evoca la trayectoria de una determinada herradura sobre una ola. Un dulce regalo para acompañar nuestros cafés con leche, cortados o carajillos.

La segunda y tercera parte se expusieron en el Nivell Zero de la Fundació Suñol, donde Weiner presentó una adaptación de la misma declaración sobre una pared del patio exterior en catalán, español e inglés, y en el interior del espacio se pudo escuchar la misma declaración a través de una pegadiza composición musical. El último elemento del proyecto se manifestó como un pequeño evento: una herradura de hierro se envolvió en un paño de algodón y se lanzó sobre la cresta de una ola.

En el caso de Lawrence, un artista con una trayectoria profesional de más de 40 años, es obvio que nosotros aprendimos más de él que él de nosotros. Charlando con  él uno se da cuenta sobre los cambios que han sufrido ambas profesiones, la del artista y la del curador, particularmente en relación al ritmo de producción. A través de sus anécdotas Lawrence reveló lo fundamental que es operar profesionalmente para ser respetado, aún manteniendo una estrecha relación amistosa con quien trabajas. El único sabio consejo que nos dio fue saber no complicar las cosas, siempre apostar por la simplicidad, el ‘menos es más’, y el ser muy pragmático.

5. Segundo caso estudio: ‘Portscapes’

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‘Portscapes’ es una serie acumulativa de nuevos proyectos públicos entorno al Maasvlakte 2, la extensión del Puerto de Rotterdam en Holanda, que se está produciendo hasta el 2013. ‘Portscapes’ es un proyecto piloto, en el que diez proyectos se producirán y presentarán a lo largo del 2009 y que empezó con la producción de un video del artista conceptual holandés Jan Dibbets. El pasado viernes presentamos una audioguía pseudo-científica de la norteamericana Ilana Halperin y en breve concluirá una residencia de cinco semanas de los editores de la revista Fucking Good Art quienes han vivido en un container durante este tiempo compilando entrevistas con biólogos, trabajadores de la zona, urbanistas, etc. La autoridad portuaria del puerto de Rotterdam se puso en contacto con nosotros a sugerencia de SKOR (Fundación Arte y Espacio Público en Amsterdam). SKOR es una organización estatal holandesa que ha producido proyectos artísticos en el espacio público desde 1999 con el financiamiento exclusivo del ministerio holandés de educación, cultura y ciencia. El puerto de Rotterdam es la zona portuaria e industrial más extensa de Europa y la tercera del mundo y hasta el 2013 se están ampliando 2,000 hectareas ‘robándole’ de terreno al mar, es decir ampliando un 20% su superficie total. En el contexto de este mega proyecto de Land Art, hemos invitado a artistas holandeses e internacionales, para examinar las implicaciones físicas y conceptuales de esta expansión, así como el binomio ciudad–puerto como una red de distribución y de intercambios artísticos, marinos y mercantiles. Estamos desarrollando un programa de eventos de escala y temporalidad variable, que incluye performances, tours con audioguías, esculturas efímeras y proyecciones, con la intención de desarrollarse como una guía de la zona portuaria, y proyectarse al futuro.

En el caso de ‘Portscapes’ nuestra labor y en parte la de SKOR se ha centrado particularmente en mediar entre los artistas y el puerto, en ser representantes de sus intereses muy en la línea de la labor que realizaría un abogado defensor (una de las analogías que hemos mencionado anteriormente). La maquinaria organizativa y política del puerto es extensa y compleja y hemos realizado numerosas presentaciones a los directores ejecutivos y jefes de varios departamentos y comités asesores presentándoles nuestro programa, convenciéndoles de que los artistas son profesionales y reconocidos en su ámbito profesional y que producirían proyectos que harán que el público explore el puerto con otros ojos. De igual modo hemos mediado para convencer a los artistas invitados que esta era una iniciativa valiosa, y que el puerto les daría carta blanca sin censurar ni poner trabas. Ésta ha sido y es nuestra lucha desde Mayo 2008, cuando iniciamos el proyecto, preservar el balance entre las dos partes: la artística y más abstracta de los artistas y la más pragmática y con espectativas de resultados cuantificables y medibles por parte del puerto.

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El austríaco Hans Schabus produjo una imagen para ‘Portscapes’, que continuaba su serie de ‘llegadas’ o ‘salidas’ donde vemos al artista navegando en su ‘Forlorn’, una embarcación de tipo Optimist, la más pequeña para uso individual, realizada por el artista mismo y que aparece rodeada del skyline de ciudades tales como Nueva York, Venecia, Frankfurt o Bregenz. Su periplo empezó en Nueva York, como homenaje a los millones de inmigrantes que llegaron a cumplir su sueño americano. La fotografía ‘Europahaven, Rotterdam, 17 Juni 2009′,  muestra al protagonista inmerso en la zona que se convertirá en la nueva entrada del futuro Maasvlakte 2, rodeado del vasto y poblado paisaje de buques, grúas, containers de carga, tuberías y centrales térmicas del Puerto. La imagen se presentó en una valla publicitaria de 5 x 9 metros situada en una zona totalmente desnuda de publicidad y también viaja en forma de postal a diferentes lugares del mundo.

6. Tercer caso de estudio: ‘Provenances’

A invitación del galerista napolitano Umberto di Marino para hacer una exposición en su galería, decidimos invitar a tres artistas a producir nueva obra sin teorizar demasiado el tema de la exposición. El contexto espacio-temporal era Nápoles (ciudad conocida a partes iguales por el Vesuvio y la Camorra) y la festividad Mayo de los monumentos, cuando se abren las puertas de lugares históricos y se programan actividades culturales durante todo el mes.

La exposición proponía reflexionar sobre la industria del patrimonio y la museificación de la cultura, así como la creación, la transmisión y la fidelidad de un valor cultural. Los artistas de ‘Provenances’ compartían sin duda una estética y una preocupación entorno a los archivos personales o los wunderkammer pre-museales, y la veracidad de artefactos, imágenes o palabras que recogen, y es siempre  cuestionada.

Erick Beltrán presentó cuatro piezas, que fueron íntegramente producidas en Nápoles. Cada una se centraba entorno a un artefacto-reliquia proveniente de una sustancia natural: del tuffo (una piedra típica de la geografía napolitana), tierra del Vesuvio, sal de Spiral Jetty y hojas de roble. Tras la reciente ‘Serie Calculum’ (2008) (“un ensayo sobre la concentración, la densidad y la creación de valor” como lo ha descrito el artista) cada objeto que expuso se acompañó de un texto-diagrama, y juntos obtienen una densa proliferación de referencias, descripciones e interconexiones relacionadas con cuatro diosas y al tiempo con los cuatro elementos (fuego, aire, tierra y viento).

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Abarcando conferencias, relatos de ficción y colecciones de artículos y objetos, los proyectos de Simon Fujiwara toman forma en los confines entre la etología, el erotismo, la arquitectura y el linaje. ‘The Museum of Incest’ (2009) es un multi-proyecto que desentierra el mito de los orígenes y la sexualidad explícita en la historia de la arqueología. Durante la inauguración Fujiwara realizó la performance titulada ‘The Museum of Incest. A Guided Tour’ y en ocasión de la exposición, editamos la guía del museo que fue publicada por Archive Books.

Finalmente, la instalación de Jordi Mitjà reflexionó sobre las prácticas de recuperación de información, falsificación de documentos u obras, la acumulación y saturación de imágenes en internet. En su presentación aparentemente vacía, grupos de fotocollages se encontraban bajo una cortina que los protegía de la luz, requiriendo el gesto del visitante con el fin de revelar sus delicados contenidos.

‘Provenances’ fue una de esas extrañas ocasiones cuando el galerista te da carta blanca y un generoso presupuesto para trabajar. Enseguida quisimos concentrarnos en 3 artistas puesto que el espacio de la galería se dividía en tres salas, y encontrar una unión entre las tres presentaciones que no nos limitase demasiado. La relación con los tres artistas fue de colaboración al 100%, hablamos y debatimos cada elemento de lo que se iba a exponer, el texto para la nota de prensa, instalación conjunta, etc.

Volviendo a las preguntas que se proponían para esta mesa: ¿Cuál es la relación entre el comisario y el artista?, ¿Qué conflictos pone de relieve?, ¿Qué código deontológico debe seguir el comisario a la hora de trabajar con un artista?, ¿Es el comisario un promotor de artistas? En conclusión, las relaciones, los conflictos y los códigos deontológicos establecidos entre artista y comisario son o deberían ser los mismos que se establecen entre dos personas en cualquier ámbito profesional o personal: de mútuo respeto, de honestidad.

lat14O dicho de otro modo, como escriben Peter Fischli & David Weiss en ‘How to work better’ (1991):

•     Do one thing at a time (haz una cosa al tiempo)

•     know the problem (saber cuál es el problema)

•     learn to listen (aprende a escuchar)

•     learn to ask questions (aprende a realizar preguntas)

•     distinguish sense from nonsense (distinguir sentido del sinsentido)

•     accept change as innevitable (aceptar el cambio como algo inevitable)

•     admit mistakes (admite tus errores)

•     say it simple (dilo de manera simple)

•     be calm (estar tranquilo)

•     smile (sonríe)

Encontrándonos en este punto, nos gustaría cerrar con las palabras del comisario Richard Flood entorno al rol curatorial, que a menudo retornamos y que aparecen en ‘Words of Wisdom’ publicado por la Independent Curators International (2001). Vereis que sus palabras se aplican en su mayoría en exposiciones individuales y que pueden contradecir lo que hemos expuesto, pero pensamos que es un buen modo de generar discusión y de oir vuestras preguntas.

1 – No soy el artista; soy el curador

2 – No soy la media naranja del artista

3 – No soy el agente del artista

4 – No soy el terapeuta del artista

5 – No soy el consejero espiritual del artista

6 – No soy el representante del artista, a menos que el artista mismo me haya designado dicha tarea en el contexto de la realización de una exposición

7 – No le hago un favor al artista por haber curado una exposición de su trabajo

8 – El artista no me debe nada por haber curado su exposición

9 – No soy responsable del éxito o fracaso de la exposición, lo es el artista

10 – No soy responsable del fracaso de una exposición, este es el precio a pagar por ser artista

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